Cuesta reconocerlo sin el bombín y la camisola roja, pero cuando sonríe inmediatamente descubrimos al Fofito que tanta felicidad ha regalado a generaciones y generaciones. Sentado en las escaleras de su caravana, observa cómo niños, padres y abuelos entran nerviosos a evadirse durante un par de horas de la monotonía. Hoy es tarde de circo y toca divertirse. Van a verlo a él, a Fofito.
Nos recibe como si nos conociese de toda la vida, nos hace sentir como en casa. Habla del circo con una luz especial en los ojos, se nota que todavía disfruta saliendo a la pista. Aún queda la ilusión de ese niño que, con tan sólo 11 años, se escapaba de sus padres para montar sus propias funciones en colegios. Es por ello que a sus cincuenta y pico años todavía no ha colgado el disfraz.
La motivación ahora es la lucha contra el cáncer infantil. El payaso de la tele no sólo se conforma con hacer reír a los niños con sus actuaciones, también quiere ayudar a salvar sus vidas, por ello parte de los beneficios de su nuevo disco se destina a una ONG que combate el cáncer de niños. “Ahora nos hemos unido la familia Aragón y la familia Segura y aquí se ha juntado el hambre con las ganas de comer. Los Segura ponen el circo, Fofito tiene ganas de seguir actuando con los años que lleva, Mónica tiene ‘mono’ de circo y montamos este espectáculo para vender el disco cuyos fondos van a salvar la vida de muchos niños”.
Fofito se siente orgulloso de su trabajo, de su profesión. Aunque los tiempos han cambiado, la inocencia de los niños no se ha perdido y siguen disfrutando de pasar una tarde en el circo. El hijo de Fofó nos cuenta que a su circo acuden tres generaciones, “por un lado los abuelos que van a acompañar a los niños, después los propios niños que no conocen a los payasos de la tele, pero que les encantan las actuaciones y los animales. Y, por último, está el verdadero fan que es el padre o la madre”. Son esos niños de 30 años los que más disfrutan volviendo a su infancia mientras entonan el ‘Cómo están ustedes’.
Admite que la vida en el circo es difícil, aunque él nunca se ha cansado de la vida transeúnte. De hecho, cuando lleva más de siete días en su casa, se inquieta y necesita volver a viajar regalando alegría a niños y mayores. Lo más duro son las batallas que deben luchar contra los ayuntamientos, que cada vez ponen más trabas a la hora de conceder licencias para montar los circos. Fofito admite que todos estos problemas “se solucionan con la sonrisa de los niños que, a veces, vale más que el dinero que entra por taquilla”.
Mientras hablamos, algunos niños, hijos de circenses, se le acercan. Le llaman Fofito y le tratan como a uno más. Un total de 80 familias viven del circo Alaska y, aunque parezca imposible, Fofito admite que “hay muy buen rollo entre nosotros, vivimos juntos durante todo un año, a veces hasta cinco, y tenemos que estar unidos, comprendernos y, también, perdonarnos”.
Su mirada sólo se entristece cuando recuerda a los payasos de la tele, cuando su padre, sus tíos y él mismo se colaban en los hogares de los niños españoles desprendiendo alegría y cariño. “Sobre todo echo de menos a Gabi que era el que hacía que el grupo se comunicase con sólo miradas”. Fofito recuerda cómo cada uno desempeñaba su rol a la perfección: Gabi, el serio y responsable; Fofó, el dicharachero; Miliki, el romántico y dulce y Fofito, “el que se llevaba todas las bofetadas y golpes”.
Queda poco para que comience su número. Fofito se muestra tranquilo, aunque desconocemos si los nervios le atacan detrás de tantas palabras. Le preguntamos qué hace para dejar sus problemas a un lado y comenzar una función con risas. Se vuelve algo serio y nos cuenta que “los problemas los dejas en la caravana, los dejas donde cuelgas tu ropa cuando te estás vistiendo de payaso. La lágrima del payaso no existe”.
Su hija Mónica viene a por él. Todavía tiene que maquillarse y vestirse para la función y el tiempo apremia. Nos interesamos por saber cómo es el Fofito que hay fuera de la pista. Entre risas admite que “Fofito fuera del espectáculo es un poquito golfo, con los años que tiene ha viajado y conoce mucho mundo”. Pero hay algo que une a los dos Fofitos, “los dos intentamos estar siempre de buen humor y hacer felices a todos los que nos rodean”. Sin duda, ambos lo consiguen.
VÍDEO: Recordando a los payasos de la tele
AUDIO: Fofito y Mónica comienzan su espectáculo
Etiquetas: circo
comentarios desactivados para este artículo
CEUelchedigital © Universidad CEU Cardenal Herrera C/Carmelitas, nº3, 03203, Elche - Alicante, España Tel: 96 542 64 86 Fax: 96 545 95 61
CEU Elche Digital está realizado íntegramente por estudiantes de quinto curso de Periodismo y forma parte de las prácticas para la asignatura de Periodismo Digital
Todos los contenidos aquí publicados se encuentran bajo una licencia de Creative Commons: está permitido su uso siempre sin uso comercial, obras derivadas y citando su procedencia