Cuando las puertas de los supermecados cierran y los vecinos de Elche comienzan a sacar la basura a la calle, para otros comienza la búsqueda de los alimentos. A media noche, los carritos de la compra salen a la calle con la esperanza de ser rellenados con comida "en buen estado" que para otros "no lo estaba tanto". Padres de familia, mujeres en grupo e incluso los más pequeños de la casa, se esfuerzan por encontrar, entre los desechos de otros, "algo aprovechable para llevarse a la boca". Los contenedores de los supermercados se convierten en el alijo perfecto donde encontrar "comida recientemente caducada, alimentos en estado decente, juguetes o ropa aprovechable". Sin embargo, las puertas de las casas, donde se acumulan decenas de bolsas de basura, también son un buen lugar para encontrar comida.
"La vida nos ha llevado a esta situación por motivos muy diferentes; en mi caso, la empresa donde yo trabajaba cerró, me quedé en el paro y, como el paro no da para mucho tiempo, los recursos se fueron agotando" según explicaba una de las personas que se ve obligada a "urgar en desechos ajenos para sobrevivir". Sentada en un banco y acompañada por un viejo carro de supermercado donde guardaba "sus objetos personales" relataba su historia añorando "más ayuda municipal para los indigentes, porque en Elche sólo hay un comedor municipal donde sólo ofrecen una comida diaria y un albergue donde sólo se puede dormir tres noches cada tres meses". Esta señora comparaba las ayudas en Elche con las de Murcia donde, además de albergues y comedores sociales hay un Servicio de Atención a Transeúntes, un servicio de emergencias sociales y un servicio de acompañamiento y escucha entre otras asociaciones y organizaciones de ayuda para los "sin techo".
Por contraposición, el encargado de un famoso hipermercado de la localidad, explicaba que "es una vergüenza cómo dejan las calles después de rebuscar, en cuanto cerramos, llegan en manada y se pelean por los alimentos". Resignado, el trabajador argumentaba que "lo único que podemos pedirles es que ensucien lo menos posible la calle, porque lo dejan todo hecho un desastre. El Ayuntamiento debería tomar partido en el asunto".
En el otro lado de la moneda se encuentran los basureros, encargados de recoger los escombros resultantes de la búsqueda de alimentos que estas personas realizan cada noche. Con esta tarea, los técnicos hacen un esfuerzo añadido a la función de recogida de basura tradicional, lo que les convierte en unos de los grandes damnificados en este asunto.
Uno de los encargados de la recogida de basura explicaba que, a pesar de las molestias que ocasionan, "consideramos que nosotros no somos quiénes para llamarles la atención, es la policía la que debe hacer su trabajo y llamarles al orden". "La policía nos dice que no puede tomar muchas medidas, aunque sabemos que el Ayuntamiento tiene una ordenanza por la cual puede sancionar este tipo de actos" tal y como declaraba el trabajador.
Por su parte, los vecinos de Elche, protestan por "la suciedad que se acumula en la calle, la mala imagen, los malos olores que se ocasionan al abrir las bolsas de basura y los follones que se organizan por las noches peleando entre sí por las bolsas o por los alimentos".
Sin embargo, en el ilicitano barrio de Los Palmerales, un comedor social acoge diariamente a unas ochenta personas sin recursos que acuden para poder comer un plato de comida caliente. Carmen y Sonia, trabajadoras y cocineras del comedor, explicaban que "aquí pueden comer una comida al día de lunes a sábado". En cuanto al perfil de las personas que acuden al comedor, afirmaban que "vienen personas muy distintas, pero todas con pocos recursos, desde toxicómanos, inmigrantes, ancianos e incluso hasta familias con niños enviadas por sus asistentes sociales". "En ocasiones, cuando sobra pan o algo de comida, se lo damos a las personas más necesitadas" según contaban las empleadas.
Actualmente, en nuestro país, un gran porcentaje de las personas sin techo son inmigrantes, personas que vienen de otros países con estereotipos marcados y con un ideal de vida muy diferente del que se encuentran a su llegada. Antonio Zardoya, colaborador de la ONG Elche Acoge y profesor de Periodismo Social de la Universidad Cardenal Herrera CEU de Elche, argumentaba que "la solución para este problema con la inmigración se solucionaría mediante intervenciones de choque en ciertos países para coseguir la igualdad de acceso a la riqueza, normalmente vienen a España con muchas espectativas de empleo ajenos a la crisis existente en el mundo laboral". Sin embargo, dada la situación que tratamos, Zardoya opinaba que "se trata de un tema grave en el que convergen problemas íntimos de desestructuración personal, desarraigo social, alcoholismo, etc". Bajo su punto de vista, las Administraciones Públicas deberían abordar el tema desde un punto de vista social, desarrollando programas de reinserción social y laboral. El problema no se resuelve dando un plato de comida al día, sino desde una óptica social en cuanto a esta marginación".
Ante esta situación, basureros, empresarios, vecinos, empleados municipales y los propios protagonistas coinciden en que éste es un problema en "el que el Ayuntamiento debería tomar partido y aportar soluciones".
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