Aves de todas las especies surcan nuestros cielos diariamente en busca del lugar idóneo para descansar o alimentarse. Los parques naturales de la
Comunidad Valenciana, donde existe una rica vegetación y
grandes humedales y
costas para pescar, se convierten en el lugar perfecto para pasar largas temporadas.
Hoy en día conocemos las migraciones de las aves, sus costumbres o sus tendencias poblacionales, pero esto no sería posible sin el trabajo de los
ornitólogos (especialistas en aves) y
anilladores. Largas horas de paciencia, catalejos y prismáticos en mano, son las herramientas idóneas para advertir los comportamientos de todas las especies.
Miembros de la
Sociedad Valenciana de Ornitología, acudieron el pasado fin de semana al
Parque Natural de Sierra Helada, situado en la comarca alicantina de la
Marina Baixa. Allí realizaron un estudio de las aves del parque y disfrutaron de uno de los parajes naturales más emblemáticos de la provincia de Alicante.
Gaviotas patiamarillas y
audouin sobrevuelan la costa de
Benidorm, de
Altea y de
Alfaz del Pi en busca de peces. Escogen el mar Mediterráneo para descansar y digerir, entre olas, la pesca del día y los nidos, donde los polluelos de
garcetas y
pardelas suplican su ración, se asientan estratégicamente entre los acantilados de Sierra Helada, bajo
el Faro del Albir. En el horizonte, jugando alrededor de la
piscifactoría, bancos de delfines deslumbran con saltos espectaculares dignos de cualquier oceanográfico bajo la supervisión de los
halcones peregrinos y al fondo, en la
Isla de Benidorm, una de las mayores colonias de
paiños europeos, como buenas aves nocturnas, esperan a que se ponga el sol para sobrevolar la isla y juguetear entre la vegetación.
Rafael Muñoz, secretario de la Sociedad Valenciana de Ornitología, explicaba que "estos acantilados son el lugar perfecto para divisar todas las especies, son probablemente unos de los más pronunciados de la península, lo que permite observar a las especies incluso mejor que desde las propias embarcaciones".
Por su parte, el biólogo y anillador de aves, Toni Polo, destacaba "la gran variedad de
aves marinas que nidifican en el parque como el
vencejo pardo, que es una especie escasa en la Comunidad Valenciana que anida en acantilados marinos o el
cormorán moñudo, que también nidifica en Sierra Helada".
Polo, describía el
anillamiento como "una actividad cientifica que consiste en aplicar la anilla metálica en la pata de un ave, es un método de estudio basado en marcar las aves de forma individual. Va más allá de la ornitología, es como una especialidad de ésta que se centra en analizar determinados aspectos de la biología de las aves". Con este proceso, los ornitólogos pueden estudiar las migraciones de las aves ya que
el método de observacion sirve para reconocerlas, estudiar las zonas en las que habitan, etc. "pero no nos permiten saber algunos aspectos más particulares, por eso necesitamos capturarlas en mano" aclaraba el anillador.
La paciencia es una característica fundamental de estos amantes de la naturaleza. Para hacer un estudio más exhaustivo de las especies es necesario colocar unas redes que, de manera inocua para los pájaros, permiten a los anilladores obtener datos como la biometría (medidas del ave) o las tasas de supervivencia y longevidad, entre otras.
Para determinar las áreas importantes de reproducción, de invernada y de migración, los expertos extraen conclusiones de cada zona que visitan. Toni Polo explicaba que "es muy importante hacer recapturas de aves para poder analizar las direcciones de vuelo, las distancias recorridas, etc. pero se calcula que, en líneas generales, sólo se recaptura a una de cada cien aves anilladas".
Con el fin de registrar toda la información obtenida en cada salida, los anilladores elaboran un balance anual para la oficina de anillamiento de España, situada en Madrid, donde se manda un informe con los datos de cada ave capturada.
Actualmente, la Comunidad Valenciana cuenta con unos ochenta anilladores, lo que la convierte en la cuarta comunidad autónoma de España en número de anilladores. En cuanto a esta actividad, el biólogo animaba a todo el mundo a iniciarse en el anillamiento "no es necesario ser biólogo ni tener estudios de ciencias ambientales, cualquier persona interesada puede sacarse el carné de anillador, avalado por el centro de migración de aves de la Sociedad Española de Ornitología, sólo hay que superar un periodo de formación que no suele durar más de un año".