Poco dinero y muchas necesidades. Ésta es la situación de muchos españoles, que asfixiados por una nómina mileurista y sometidos a las variaciones de los precios, les resulta muy complicado llegar a fin de mes. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, el IPC ha aumentado un 4´2% durante el último año, una cifra que preocupa, sobre todo, en las economías domésticas.
La economía española no pasa por su mejor momento, y aunque los grandes gurús del mercado vaticinen tiempos mejores, lo cierto es que la crisis es una realidad. Son muchos los que andan desorientados intentando asimilar los cambios en las facturas y en las compras diarias. El Índice de Precios de Consumo (IPC) simboliza la certeza de que se aproximan tiempos peores, en los que hasta los productos de primera necesidad duplican su precio. En la actualidad, el conjunto de bienes y servicios que conforman la cesta de la compra de una familia española ha variado notablemente a causa de las tasas de inflación - intermensuales como internanuales -, tanto es así que el encarecimiento de los productos afecta al bienestar de la sociedad.
La elaboración del IPC (pdf) es muy compleja, sin embargo para los ciudadanos se transmite desde hace unos años en subidas de precios. Los últimos datos del INE sitúan la variación del mes de abril con respecto a marzo de 2008 en un 1´1%, y la variación de abril de 2008 con respecto a abril de 2007 en un 4,2%. Datos poco esperanzadores, que se han visto potenciados en los grupos de transportes, alimentos, bebidas no alcohólicas y vivienda.
El debate sobre la eficacia de la gestión económica de Zapatero y su gobierno está en voga, no obstante, los españoles buscan respuestas sobre temas que muchos desconocen, y pese a ello, les afectan directamente. Según Carmen Boluda, licenciada en Ciencias Económicas y Catedrática de Enseñanza Secundaria, nos encontramos en una mala situación financiera debido a que el precio del petróleo y de los alimentos está por las nubes, datos negativos cuando el objetivo deseado es obtener una inflación interanual del 2%.
Economía doméstica trastocada
El IPC desde hace unos años se ha convertido en un factor negativo para las cuentas familiares. Ha alcanzado el 4´2%, la tasa más alta desde diciembre de 1995, en contrapartida con los acuerdos salariales, que tenían un tope del 3´6%. Los sectores más desfavorecidos de cara a los constantes aumentos son los ancianos, los pensionistas, los empleados públicos y los trabajadores con rentas bajas. De este modo no es de extrañar que el modelo de gestión de los españoles haya variado. La venta a plazos se ha disparado, el uso indiscriminado de las tarjetas de crédito es una realidad para la subsistencia de las familias, cuyos niveles de endeudamiento han aumentado tal y como señalan los informes del Banco de España. Los niveles de ahorro han decaído por debajo de la media al carecer de liquidez, así como su consumo medio, cifrando el poder adquisitivo de las familias en un descenso de hasta dos puntos según las fuentes oficiales.
Los hogares comienzan a notar los aumentos, sobre todo porque los precios que más suben son aquellos imposibles de evitar. Verduras y pescados son cada vez más caros y los bolsillos de los ciudadanos se resienten. Según los resultados de un estudio publicado en enero por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (pdf), en tasas mensuales la judía verde (9´59%), la bacaladilla (5´79%), el gallo (4´76%) y la merluza (4´01%) son los productos que más han subido su coste. Del mismo modo, los productos envasados han sufrido otro importante incremento, afectando esencialmente a las gambas congeladas y la harina de trigo.La economista Carmen Boluda apunta que la cesta básica de la compra cuesta este año entre el 2´1% más de los alimentos sin elaborar hasta casi el 8% de los elaborados, y los productos energéticos concluirán el ejercicio con subidas del 10%, las mayores de los últimos cinco años.
En el plano comercial la inestabiliddad económica afecta tanto a comerciantes como a clientes. Ambos grupos miran por sus intereses: por un lado, que las ventas no decaigan y no tener déficit alguno; y por otro que los costes de los alimentos no se disparen, una máxima difícil de alcanzar que está segmentando a ambos sectores. Pero la solución va mucho más allá de los desencuentros entre vendedores y compradores, así como del IPC, ya que se trata de un grave problema económico que está posicionando a España a las puertas de la recesión.
Boluda señala que el último informe de la OCDE lo deja claro: los salarios siguen bajando en España,y esto es porque se crean sólo puestos de trabajos eventuales, sin cualificación profesional y con sueldos extraordinariamente bajos, lo que redunda en la poca o nula productividad del país. A esto hay que sumar que se empiezan a firmar acuerdos donde el referente ya no es el IPC nacional, sino el de la región, fórmula que rasga la solidaridad negociadora y la convergencia entre las regiones españolas y Europa. De manera que una buena medida preventiva para no despilfarrar el dinero será tomar buena nota de todo, comparar y saber escoger acertadamente los productos hasta que lleguen tiempos mejores.
Etiquetas: comerciantes, economía, ipc
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