Estudió filología hispánica, ¿por qué luego acabó en el periodismo?
Fue una casualidad. Me pidieron que hiciera un artículo para el hoy desaparecido periódico Elche, sobre una poetisa francesa que había muerto y cuyas cenizas se iban a esparcir en Elche. En aquella época no trabajaba porque acababa de tener a mi segundo hijo. Empecé a colaborar con el periódico en 1988 y de esa manera me introduje en el periodismo. En la plantilla de La Verdad me incorporé en 1990.
¿Cómo ha sido tu experiencia en los medios de comunicación durante todos estos años de profesión?
El periodismo ha cambiado como de la prehistoria al siglo XXII. En los últimos veinte años ha habido una revolución tecnológica brutal en el mundo del periodismo. Cuando entré todavía se escribía en maquina de escribir y eso que este periódico fue de los primeros en meter la tecnología y con ello se cepilló a la mitad de la plantilla. Trajeron los Mac, sin cuadrar textos; todo se mandaba a Murcia y desde allí tenían toda libertad para cortar. No podías sobrepasar las ochenta líneas por lo que la estructura de la pirámide invertida era imprescindible. Las fotos se mandaban en un sobre diariamente a Murcia por lo que a media tarde ya podía ocurrir algo en la ciudad que fotos no iban a salir al día siguiente sobre un hecho determinado. A no ser que fuera algo muy gordo y se llamaba a un taxi.
¿Cómo ha cambiado el trabajo con la llegada de las nuevas tecnologías?
Ahora se hace el periódico entero aquí. Ya no hay correctores, en talleres hay muy poca gente. Antes éramos unos privilegiados porque sólo nos dedicábamos a escribir, pero ahora menos barrer la redacción se hace de todo desde hacer las fotografías, la maquetación, publicidad...
¿Qué es lo mejor y lo peor del periodismo local?
El periodismo local es fiel reflejo del que se está haciendo a nivel nacional y es que aunque esto sea un pueblo, es una ciudad muy grande. Lo mejor es en cierta medida la facilidad de acceso a al gente, aunque a veces lo dudo. Lo peor es conocer demasiado a la gente, a veces es desagradable. Porque hay gente que no sabe diferenciar el personaje público de la persona y eso es un problema.
¿No cree que los medios de comunicación locales se basan demasiado en información del ayuntamiento, más que en la información propia?
Esto es el grave problema de hoy en día. La muerte del periodismo son los gabinetes de prensa y ahí hay que pegar un tirón de orejas a los nuevos periodistas ya que están acostumbrados a interne, con lo que no hacen el esfuerzo de pisar calle, contrastar noticias y hacer el verdadero periodismo. El mayor pecado es reproducir una nota de prensa. Hay una relación directa entre ésta y el control de la información y muchas veces nos hemos planteado no acudir a las ruedas de prensa, porque en muchas ocasiones es perder el tiempo. Es información dirigida, que tapa cualquier posibilidad de investigación.
Pero en ocasiones no hay información, ¿cómo saca las noticias?
En el ayuntamiento hay muchas noticias y en gran parte nos las intentan tapar. Lo bueno es tener gente en la redacción, especializada en todos los temas. Después de muchos años uno tiene un red que te permite acceder a mucha información. Además la gente te llama para comentarte cosas y que luego investiguemos nosotros. Esa es la buena información, la que te trabajas tú, aunque también hay mucha gente que te engaña y ahí es donde debemos contrastar las informaciones. La información municipal de hoy en día es caca de la vaca.
¿Qué es lo más rocambolesco que has vivido estos años?
Las mejores anécdotas las he vivido en Tribunales y Sucesos, nunca en el Ayuntamiento. Desde querer apedrearnos e incluso matarnos en las puertas del Juzgado, defender al fotógrafo en los calabozos. Y también todo lo relacionado con el triple parricidio y los momentos posteriores al suceso, el chivatazo que te llega, el contraste de esa información. Eso es periodismo en pura esencia. Lo más bonito es cuando te llega una información que es una bomba, te da un subidón de adrenalina puro y duro.
¿Qué es lo que te gustaría recordar de estos veinte años?
El ambiente tan bueno que ha habido siempre en esta redacción. Nunca ha habido malos rollos. Es verdad que llevamos años trabajando juntos y nos conocemos muchísimo. Siempre estamos dispuestos a ayudarnos en el plano particular, pero a la vez hay mucho respeto hacia la vida privada de cada uno. Hay una piña y eso es muy importante.
¿Y algo para el olvido?
Alguna metedura de pata. Pero sobretodo grandes desgracias vividas a través del periodismo y que marcan mucho. Una de ellas fue el ahogamiento de dos hermanos en la playa y todo el proceso de búsqueda de los pequeños. Otro fue hace seis años durante el segundo lunes de mona, cuando un niño cayó en un pozo y el intento por mi parte de coger al padre que quiería tirarse también.
Al final el periodista hace la labor de psicólogos. ¿Cómo se lleva una situación tan dramática?
Con los padres intentas comportarte como un psicólogo y acabas llorando con ellos. Verdaderamente es un drama, una no es de piedra y también tiene hijos. Además la gente agradece que se solidaricen con su dolor. Es difícil porque luego tienes el papel de informador y hay que conjugar el dolor de estas personas con la información ya que hay datos que pueden herir. Se tiene que llevar mucho cuidado y ser extremadamente fino. Una crónica como esa no puede ser aséptica, sin caer jamás en el sentimentalismo. Tienes que dar algo más, la dimensión del drama. Al contrario que en política, dejando de la lado la privada, donde en el área laboral los políticos saben a lo que se exponen y a uno no le duele en este caso.
¿Cual es el papel de la prensa escrita respecto al resto de medios, por ejemplo en un caso como éste?
Hoy en día no somos los primeros. Cuando vamos a dar la información, al día siguiente está machacada por los medios audiovisuales y por tanto debemos aportar algo más. Hablamos con psicólogos, familiares, recordamos la vida de la persona... estamos para complementar.
Ha comentado que se siente a gusto en la redacción de La Verdad pero ¿nunca ha pensado en cambiar de medio o incluso dar el salto a un medio de comunicación nacional?
No. Yo no estudié periodismo y no me siento periodista. Continúo sintiéndome profesora al ver a tantos y tantos alumnos que pasaron por mi aula. Lo mío yo creo que es una afición y la gente me pregunta los años que llevo dedicándome a esto y me intentan convencer que sí lo soy. Nunca he pensado irme, yo siempre he valorado otras cosas.
Etiquetas: correctores, elche, la verdad, periodismo, periodismo local, tecnología
comentarios desactivados para este artículo
CEUelchedigital © Universidad CEU Cardenal Herrera C/Carmelitas, nº3, 03203, Elche - Alicante, España Tel: 96 542 64 86 Fax: 96 545 95 61
CEU Elche Digital está realizado íntegramente por estudiantes de quinto curso de Periodismo y forma parte de las prácticas para la asignatura de Periodismo Digital
Todos los contenidos aquí publicados se encuentran bajo una licencia de Creative Commons: está permitido su uso siempre sin uso comercial, obras derivadas y citando su procedencia