Nervios, tensión, estrés, ansiedad...los exámenes han llegado y son muchos los factores negativos que influyen en los estudiantes ante las pruebas finales. Sin embargo, hay que aprender a dominar estas sensaciones si se quieren obtener unos buenos resultados. Los expertos aconsejan preparar bien la materia, hacer uso de las técnicas de estudio más conocidas y recurrir a la relajación para hacer frente al estrés.
Junio está a la vuelta de la esquina, el calor asoma y los estudiantes se enfrentan a los temidos exámenes finales. En colegios, institutos y universidades se respira un clima de nervios y tensión, las bibliotecas y salas de estudio están más llenas que nunca, todos intentan aprovechar hasta el último momento, hipotecando horas de sueño y ocio con el fin de aprobar la mayor cantidad de asignaturas y así disfrutar de un verano de descanso y relax.
El primer paso antes de comenzar a estudiar es comprobar que tenemos el material necesario, para no tener que recurrir a la búsqueda de apuntes a última hora. Una vez el temario completo está en nuestras manos, la mayoría de estudiantes se prepara utilizando técnicas como la lectura comprensiva, el subrayado, el resumen, el esquema o las palabras clave, todo ello para facilitar el siguiente paso: memorizar los contenidos. Cada estudiante, recurre al método que mejor se adapta a sus necesidades, tal y como explica un estudiante de la Universidad Miguel Hernández de Orihuela "cada uno usa sus propios métodos. Te explican y te proporcionan la asignatura, pero nadie te dice cómo estudiarla".
La psicóloga Marina Blaya asegura que todas las técnicas de estudio son positivas, pero requieren tiempo y no todos los estudiantes comienzan a prepararse la asignatura con la antelación suficiente: "El resumen es imprescindible, el esquema y los mapas conceptuales también ayudan mucho, pero su elaboración requiere tiempo y entrenamiento. Desde la educación primaria los profesores deberían dedicar más horas al aprendizaje de técnicas de estudio, porque al fin y al cabo, van a ayudar al alumno a estudiar por sí mismo y de manera más eficiente".
Sin embargo, hay estudiantes que a pesar de preparar sus exámenes con antelación tienen problemas de concentración y se ven obligados a dedicar más horas de las necesarias para obtener los mismos resultados. "Tengo que confesar que me distraigo con cualquier cosa, me vienen otros pensamientos a la cabeza y se me olvida la materia", asegura Javier Berenguer, estudiante de 2º de Bachillerato. Este es un problema muy común, pero que tiene solución. Para superar los problemas de concentración, Blaya recomienda "recurrir a técnicas de estudio sencillas, estudiar siempre en la misma habitación, asegurarnos de que el escritorio esté despejado, no tener el móvil encima de la mesa o no poner la música, todo ello con el fin de que la situación de alrededor nos distraiga lo menos posible".
En relación al estudio en la biblioteca o en nuestra casa, la psicóloga lo tiene claro: "Una persona que se distrae mucho no es aconsejable que estudie en este tipo de salas porque el entorno siempre es distinto, te puedes encontrar con conocidos y ponerte a hablar". Sin embargo, no todos los alumnos comparten esta opinión: "En mi casa es imposible estudiar, porque tengo el ordenador y la televisión al lado. Además, la nevera está demasiado cerca y con los nervios me da por picar entre horas, prefiero estudiar en la sala porque allí no me queda más remedio que centrarme en los apuntes, tengo menos distracciones", afirma Flora Ambit, estudiante de Ingeniería Industrial.
Ansiedad ante los exámenes
Prácticamente ningún alumno se escapa de la ansiedad que produce una prueba académica. Después de años realizando exámenes la mayoría no cree en fórmulas milagro para mejorar el estudio y reducir la ansiedad, pero todo es cuestión de investigar y de analizar la técnica empleada y las costumbres que hemos adoptado con los años. Blaya afirma que para hacer frente a la ansiedad lo que hay que hacer es "emplear técnicas que nos ayuden a controlar la situación de examen, por ejemplo, si tienes una prueba tipo test, realizar este tipo de exámenes con antelación para ponernos en situación, lo importante es exponernos muchas veces a esas situaciones para acostumbrarnos a ellas y entonces, simplemente por adaptación lograremos no ponernos nerviosos cuando llegue el momento de la verdad".
Blaya, también hace referencia a la importancia de tener bien preparada la prueba. Sin embargo, Ana González, profesora de Psicología Clínica Infantil afirma que aunque es común pensar que una persona que haya estudiado aplicadamente el temario de examen no pueda sufrir síntomas de miedo y angustia, esta circunstancia no es relevante, ya que "conocer muy bien la materia y no conocerla nada son factores que, en principio, no influyen en la ansiedad. En cambio, las medias tintas sí podrían influir".
No hay que descuidar tampoco nuestra alimentación y descanso. La mejor es la dieta de exámenes, que nos puede ayudar a mantener la mente despierta, a concentrarnos y memorizar en menos tiempo. Cómo siempre se requiere un equilibrio, entre una buena alimentación, descanso y ejercicio físico.
En principio, los nervios ante la llegada de los exámenes no constituyen un problema grave. Sin embargo, si la ansiedad aparece de forma excesiva y continua, descontrolando nuestros pensamientos y nuestra conducta e impidiéndonos alcanzar los objetivos que nos hemos propuesto, hay que ponerle remedio ya que puede interferir negativamente en los resultados académicos y en la vida del estudiante. Ante este tipo de situaciones González recomienda recurrir a métodos de relajación, junto con un adecuado conocimiento de la materia y saber cómo va a ser el examen que realizará el profesor.
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