¿Siempre ha tenido claro que su futuro estaba en la industria audiovisual?
No, la verdad que no. De hecho, mi interés surgió al grabar vídeos con mis amigos. Nos inventábamos historias y las grabábamos. También realizábamos imitaciones de escenas de películas como Matrix . Todo era fruto de nuestra imaginación y entonces me di cuenta que esa imaginación me podía ayudar a plasmar historias en una pantalla. Además, también realizaba los montajes de esos vídeos. A través del montaje esas historias cobraban sentido. Entonces, me di cuenta de la importancia del trabajo del montador. Entré en el módulo de Realización de Audiovisuales y Espectáculos con esa idea.
En la actualidad usted también se dedica al montaje, aunque su carrera parece ir más enfocada a la dirección. ¿La realización de este módulo le hizo replantearse su función?
En el módulo hicimos varias prácticas. Una de ellas era en grupo, consistía en hacer un programa de televisión. A mí siempre me ha atraído mucho más el cine porque a la televisión le falta creatividad para mi gusto. Así pensábamos todos los de mi grupo, así que terminamos haciendo un magazine, donde, por supuesto, hablábamos de cine. Como práctica individual, también me tocó grabar un corto. No me desagradó la idea y me puse a prepararlo, realizarlo y montarlo. El corto giraba en torno a una historia que me había pasado un amigo y que finalmente quedó más o menos presentable. Al profesor le terminó gustando y me animó a presentarlo a concurso. No me atrevía a inscribirlo en ningún festival, pero si lo subí a un concurso de promoción de nuevos talentos que organizaba El País. La gente empezó a votarlo, entendían mi historia. Eso me animó a dirigir más cortos.
Nos ha hablado de las prácticas realizadas en clase. ¿También realizó prácticas en alguna empresa?
Sí, el módulo siempre ofrece tres meses de prácticas en alguna empresa. Según las ofertas que hayan, uno ya encamina su futuro. Aunque, también es cierto, que casi nadie se queda en ellas trabajando. Yo estuve todo un año porque mis prácticas eran en una empresa nueva. Fue una experiencia buena, ya que era mi primera experiencia en el mundo audiovisual. Pero también pienso que se aprovechaban en cuestión de horas y no aprendíamos lo suficiente. Terminé dejando el trabajo y, al mes siguiente, me llamaron de La Ciudad de la Luz.
¿Cómo entró a trabajar en La Ciudad de la Luz?, ¿cuál es su labor allí?
Mi tutor del ciclo entregó mi currículum. Por eso, me llamaron a mí y a algunos de mis compañeros. Yo no me lo pensé y acepté de inmediato. Me llamaron como auxiliar de cámara para el rodaje de una serie, L´Alqueria Blanca. Yo estoy en la parte de exteriores. Por lo normal, trabajo dos o tres días por semana porque tanto el frío como el calor son agotadores. Aunque hay semanas que sólo se trabaja un día y otras, que se trabaja los cinco. Estoy a gusto en la serie, aunque voy a intentar, en la temporada que viene, cambiar de puesto. No me importaría trabajar como auxiliar de dirección. Así voy aprendiendo en mi paso por diferentes puestos. Lo importante no es lo que uno aprenda en una carrera, sino lo que aprende en trabajos como éste.
¿No le impresiona trabajar dentro de una serie?
Al principio, sí. El primer día me imponía todo. Pero hay que pensar que estás haciendo algo que te gusta, y eso es díficil de conseguir. Ya llevo unos meses allí y esto ya forma parte de mi rutina. Antes cogía las cámaras con miedo, ahora todo lo hago de manera mecánica. Los actores también facilitan mucho la tarea, vienen con muy buen humor a los rodajes y ese buen humor se termina contagiando entre todo el equipo.
Desde su experiencia trabajando en La Ciudad de la Luz, ¿es fácil trabajar en alguna de las películas que allí se ruedan?
Lo cierto es que no se informa mucho sobre los rodajes de las películas. EL otro día me encontré, pegado al plató de la serie, un gran despliegue técnico, mucha gente por allí desfilando, decorados y montones de trajes. Mis compañeros me dijeron que es que estaban rodando una película irlandesa. No los oyes hasta que están aquí. Lo importante es entrar a trabajar en La Ciudad de la Luz de una forma u otra. Todo se irá consiguiendo. De hecho, éstos son los mejores estudios que tenemos.
No obstante, en sus ratos libres, usted sigue preparando y dirigiendo sus propios cortometrajes. Háblenos de su corto actual.
Tanto mi anterior corto, Mecida por el viento, como éste, plasman el dramatismo de la pérdida de un ser querido. Recoge el sentimiento de ahogo, la reacción de la gente cuando le falta algo muy importante para ellos. En éste, en concreto, busco la inocencia y el sentimiento de rabia de no comprender qué es lo que sucede a nuestro alrededor. La historia gira en torno a una persona que todo el rato busca algo, refleja la angustia de ese personaje.
Desde su anterior corto a éste, ¿ha habido alguna evolución?
En ambos participan dos compañeras de módulo. Una de ellas, es la encargada de crearme la banda sonora. La otra, es mi mano derecha. Me mira el maquillaje, el vestuario y me revisa los diálogos. Por este mismo motivo, la he cogido para este corto como ayudante de dirección. De Mecida por el viento sí hecho de menos al productor. Los actores son distintos y nuevos para mí, nunca he trabajado con ellos. Con lo que sí cuento ahora es con la gente de la serie, que me está aportando ideas y consejos. Ellos me van a hacer decorados, me van a dejar los focos y una cámara buena. Aprendo mucho de ellos, en un ambiente amigable y cómodo para todos. Estoy disfrutando mucho porque se agredecen los consejos y las críticas de la gente cercana y que entiende.
Este jueves comienza el Festival de Cine de Alicante. Dice que está contenta con la planificación de su actual corto, ¿no ha pensado en presentarlo a un festival como éste?
Es un poco difícil que salga cualquier corto como uno lo tiene en su cabeza, pero vamos por buen camino. Sí me gustaría presentar este corto a concurso, la pega es que los cortometrajes, desde que se realizan, tienen una fecha de caducidad. Éste aún no está acabado, así que al Festival de Cine de Alicante ya no llego, y es una pena. Me emociona pensar que mi propia ciudad promueva iniciativas como ésta, eso anima a participar a personas a las que les falta motivación. Cuando tenga el corto acabado consultaré las fecha de los próximos festivales y veré los pros y los contras de presentarme en cada uno de ellos.
Aparte del módulo de Realización de Audiovisuales y Espectáculos, ¿ha realizado otro tipo de estudios en materia audivisual?
Sí, he estado en algún curso de Aula Abierta, organizado por la CAM. El primero de ellos estaba dedicado a la realización de videoclips. En él, algunos profesinales nos contaban su propia experiencia. Nos trasmitían sus errores y sus logros, y de eso se aprende. También he estado en otro impartido por un crítico de cine en el que hablaba de cine antiguo. Esto es lo que a los jóvenes nos falta, el verdadero cine, y no tanta película comercial como hay ahora. De esto se aprende mucho, también viendo cine. A la hora de sentarse a ver una película uno se tiene que preguntar por qué le está gustando la película, qué es lo que le ha atraído de ella y qué es lo ha aprendido. Primero hay que valorar el cine de otros para ser capaz de valorar el propio.
Con los estudios y la experiencia profesional que usted tiene, ¿se rompe el mito de que Alicante no ofrece oportunidades?
Al contrario de lo que piensan muchos, Alicante sí ofrece oportunidades en el apartado audiovisual. La gente está muy poco informada y creen que sólo hay salidas en Madrid y Barcelona. Ya no se trata de estudiar una carrera, o no, sino de hacerse un hueco en el cine. Y eso hoy es posible en Alicante.
¿Cuáles son sus planes de futuro?
Hasta hace poco, pensaba que lo mejoer era salir de Alicante, ir a Madrid o a Londres. Pero la verdad es que me encanta Alicante, pues los escenarios que tienes aquí no los tienes en otros sitios. Y si, por ejemplo, uno quiere rodar en una zona de interior, en vez de en la costa, tiene a Albacete a hora y media. Quizás sí que me vaya una temporada a Madrid a hacer un curso de guión, para perfeccionarme. Si fuera hasta allí, intentaría cogerme un trabajo en cine, o alguna serie, para comparar con lo que he hecho hasta ahora. Por supuesto, a mi vuelta, intentaría aplicar todos los conocimientos allí adquirididos. También me gustaría realizar cortos más profesionales que contaran con un productor que subvencionara los temas de iluminación y los escenarios. Me encantaría que fuera capaz de traerme actores capaces de adaptar su personalidad a mi guión, y no yo mi guión a ellos, como hasta ahora ha pasado.
Etiquetas: cine, ciudad de la luz, cortometraje, estefanía carbonell, mecida por el viento
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